Los seres humanos somos seres bastante
complejos, cuyos procesos fisiológicos están regulados al milímetro. Un pequeño
"desajuste" en una parte provoca una alteración en otra. Esto es de
esperarse, dado que estamos en un equilibrio dinámico y respondemos a
diferentes estímulos ambientales. Una pregunta que siempre se ha hecho, y que
todavía no se resuelve, es ¿cómo hacemos para regular tan eficientemente
nuestros procesos? El descubrimiento de que existe una especie de reloj interno
abrió las puertas de la rama que ahora conocemos como cronobiología. Los
alcances de esta rama son diversos, abarca todo los procesos fisiológicos y su
entendimiento y manipulación promete ser una herramienta importante para el
tratamiento de diversas enfermedades, desde obesidad hasta cáncer.
Bases de la
cronobiología
El concepto clave en la cronobiología
son los ritmos biológicos. Tenemos diferentes tipos (1):
- Aquellos con duración de una fracción de segundo (como en células
nerviosas).
- Ritmos de minutos y horas (variaciones pulsátiles y ritmos
ultradianos (<20 horas)), como en la secreción de hormonas.
- Ritmos circadianos (20-28 horas).
- Ritmos circaseptanos (1 semana).
- Ritmos de 20 a 30 días.
- Ritmos circanuales (aproximadamente 1 año).
Algunos de estos ritmos tienen un
origen genético, pero pueden ser modificados por factores externos, denominados
sincronizadores ambientales o agentes "incorporadores". Uno de los
tipos de ritmos biológicos que más ha llamado la atención y es uno de los más
estudiados es el ritmo circadiano (duración de 1 día ó 24 horas).
El sistema circadiano en mamíferos está
organizado jerárquicamente por osciladores. El principal (el reloj central) se
encuentra en el núcleo supraquiasmático (SCN) en el hipotálamo anterior, y se
encarga de sincronizar y coordinar osciladores periféricos independientes para
producir un ritmo coherente a nivel del organismo.
Componentes moleculares del ritmo
circadiano
A lo largo de los años, se han ido identificando proteínas nucleares que muestran una actividad y expresión periódica, coincidiendo con el ritmo circadiano. La interacción entre estas proteínas es compleja, por lo que solo tocaré aquellas "principales" y mejores caracterizadas.
Existen 4 proteínas principales en esta
vía, interrelacionadas y que regulan la expresión y actividad de una gran
cantidad de genes en diversos tipos de células. Los factores positivos de esta
vía son CLOCK y BMAL1, mientras que los reguladores negativos son PER y CRY. El
proceso por el cual se produce esta vía de retroalimentación negativa es el
siguiente (2):
- CLOCK y BMAL1 forman un heterodímero e inician la transcripción de genes que contienen una caja E como enhancer.
- Period y Cryptochrome son genes que contienen dicha secuencia.
- Luego de ser transcritos, los heterodímeros de PER:CRY (productos de los genes Period y Cryptochrome, respectivamente) reprimen su propia transcripción al regresar al núcleo, actuando sobre el complejo CLOCK:BMAL1.
- Existe otro mecanismo de regulación que incluye a los receptores nucleares Rev-erba y RORa, los cuales compiten por un promotor en el gen de BMAL1. RORa activa la transcripción de BMAL1, mientras que Rev-erba la inhibe.
Este mecanismo de retroalimentación
negativa ocurre por ciclos de aproximadamente 24 horas, y está regulada por
modificaciones post-traduccionales como fosforilación y ubiquitinación.
La oscilación del reloj del SCN no es
de exactamente 24 horas, por lo que es necesaria la acción de
"sincronizadores", siendo la luz el más potente. La luz es percibida
por la retina y la señal se transmite por el tracto retinohipotalámico hacia el
SCN, resultando en la activación del polipéptido vasoactivo intestinal, el cual
activa y sincroniza a las neuronas del SCN y coordina los ritmos biológicos (3). El SCN se encarga de mandar señales a los
osciladores periféricos para controlar el patrón de oscilación mediante
conexiones neuronales o factores humorales.
|
Metabolismo y ritmo circadiano
La insulina, glucagon, adiponectina,
corticosterona, leptina y grelina han mostrado tener una oscilación circadiana.
De igual manera, el ritmo circadiano regula la expresión y/o actividad de
enzimas metabólicas y sistemas de transporte como la glucógeno fosforilasa,
citocromo oxidasa, lactato deshidrogenasa, acetil CoA carboxilasa, enzima
málica, sintasa de ácidos grasos, glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, entre
otras. Demostrando la importancia del SCN para la regulación del metabolismo,
se ha observado que la lesión del SCN inhibe las variaciones diurnas de
homeostasis glucolítica, afectando la tasa de utilización de glucosa y la
producción de glucosa hepática (4).
Al igual que la oscilación de los
relojes periféricos producida por la acción del SCN afecta la actividad y
expresión de diversas proteínas involucradas en el metabolismo, la situación
inversa también se ha observado. Algunos nutrientes pueden resetear o producir
un desfase de los ritmos circadianos, como por ejemplo la glucosa, aminoácidos,
sodio, etanol, cafeína, tiamina y ácido retinoico. De igual manera, hormonas
metabólicas (como la insulina, glucocorticoides o leptina) son capaces de
modular la expresión y actividad de los componentes del reloj molecular. Parece
existir una relación muy estrecha entre el estado energético celular y los
componentes del reloj molecular. Se ha observado que la actividad de los
heterodímeros de CLOCK:BMAL1 y NPAS2:BMAL1 (NPAS2 es otra proteína involucrada
en la regulación de los ritmos circadianos) dependen del estado redox del
cofactor NAD: las formas reducidas (NADH y NADPH) son fuertes estimuladores de
la unión de estos heterodímeros al ADN, mientras que las formas oxidadas la
inhiben (5). Asimismo, el sensor
energético celular AMPK también interactúa con componentes del reloj molecular
(6). AMPK parece
fosforilar a CKI (caseína quinasa I), lo cual la activa y produce la
degradación de mPER2. Otra proteína bastante famosa, SIRT1, una deacetilasa de histonas dependiente de
NAD+ (7, 8). SIRT1 interactúa
directamente con CLOCK y deacetila a BMAL1 y PER2. El proceso parece darse de
la siguiente manera: CLOCK y CBP/p300, luego de unirse a la caja E, acetila
las histonas H3 y H4, así como a BMAL1. La acetilación de este último promueve
la unión del complejo represor PER/CRY, y se acetila PER2 (la acetilación
parece promover la estabilidad de PER y BMAL1). SIRT1 se activa y comienza a
deacetilar a BMAL1, PER2 e histonas (3). El PER2 deacetilado es fosforilado y
degradado, comenzando un nuevo ciclo. Se ha visto también que AMPK promueve la
actividad de SIRT1 al incrementar los niveles de NAD+(9).
Efectos de los tipos de alimentación
sobre el ritmo circadiano
La alimentación es un zeitgeber muy importante para los
relojes periféricos. Existen tres tipos de alimentación bien estudiados que
afectan los ritmos circadianos en animales:
- Alimentación restringida (AR): Se limita la duración y el tiempo de disponibilidad de comida,
sin reducir las calorías. La duración suele ser de algunas horas.
- Restricción calórica (CR): Implica una restricción calórica drástica, sin malnutrición,
a un nivel de 60-75% de las calorías consumidas ad
libitum.
- Ayuno intermitente (AI): La comida está disponible interdiariamente, de manera ad
libitum.
Los animales sometidos a AR muestran
una adaptación rápidamente y consumen todas sus calorías durante ese tiempo.
Este patrón de alimentación produce cambios fisiológicos y de comportamiento
importantes: 2 a 4 horas antes de la comida, los animales muestran un
comportamiento de anticipación a la comida (comportamiento típico observado
cuando se acerca la hora de comer en humanos): incremento de actividad
locomotora, temperatura corporal, secreción de corticosterona, motilidad
gastrointestinal y actividad de las enzimas digestivas. Esta sincronización es
independiente del reloj central en el SCN, ya que se observa una ritmicidad en
animales mutantes arrítmicos y con lesiones en el SCN, independientemente de
las condiciones de la luz. La AR afecta los relojes en el páncreas, hígado,
riñón y corazón, sin afectar al SCN. Esto sugiere que la alimentación es la
principal determinante de las oscilaciones metabólicas en tejidos periféricos.
Además, muchas funciones fisiológicas controladas normalmente por el reloj del
SCN son desfasadas por la AR (por ejemplo, la actividad de P450 hepática,
temperatura corporal, actividad locomotora y frecuencia cardiaca). Más
interesante aún, cuando el patrón de alimentación regresa a la normalidad, el
SCN toma nuevamente el control y resetea los relojes periféricos.
La CR, a diferencia de la AR, parece
modular al reloj del SCN, ya que afecta la organización temporal de los
componentes del reloj en el SCN y las señales eferentes en ratones bajo ciclo
de luz-oscuridad. Además, modifica las respuestas fóticas del sistema
circadiano.
Finalmente, el AI ha mostrado afectar
drásticamente los patrones circadianos y ser una herramienta bastante
importante para resetear los ciclos. Se ha observado que, durante el día de
comida, cuando esta se introduce durante el día, los ratones exhiben una
arritmicidad en la expresión genética en el hígado. Sin embargo, si la comida
se introduce durante la noche, los ritmos producidos son similares a los
generados por una alimentación ad libitum.
Esto sugiere que el AI, de manera similar a la CR, afecta al reloj del SCN.
Resumen
- Los seres humanos seguimos un patrón
oscilatorio para diferentes procesos celulares que ocurre en un ciclo de
aproximadamente 24 horas, conocido como ritmo circadiano.
- Existen dos tipos básicos (hasta ahora) de
relojes moleculares: el reloj central, localizado en el núcleo
supraquiasmático en el hipotálamo anterior (SCN) y los relojes
periféricos, situados en diferentes tipos celulares (hígado, riñón,
músculo, páncreas, etc.).
- El reloj central se encarga de sincronizar los
relojes periféricos y responde principalmente a la sincronización
producida por la intensidad de la luz captada por la retina.
- Existen muchas proteínas que interactúan para
producir una expresión genética de manera coordinada y sincronizada en 24
horas. Sin embargo, los componentes más caracterizados y básicos son los
heterodímeros de CLOCK:BMAL1 y sus represores PER:CRY. Los receptores
REV-erb y ROR también participan en este sistema de retroalimentación.
- La actividad de estas proteínas está regulada
por modificaciones post-traduccionales, como por ejemplo,
fosforilación/desfosforilación. Las enzimas encargadas de fosforilar y/o
modificar a componentes básicos del reloj molecular también cumplen otras
funciones (por ejemplo, metabólicas), por lo que existe una relación
estrecha entre la sincronización de los ritmos circadianos y el estado
energético celular.
- Dentro de las proteínas que son más conocidas
por sus funciones metabólicas, pero que cumplen un papel esencial en la
regulación de los ritmos circadianos, se encuentran AMPK y SIRT1, así como
el cofactor NAD.
- Diferentes patrones de alimentación,
independientemente de la composición, producen cambios en los ritmos
circadianos. La restricción calórica y el ayuno intermitente afectan
preferentemente al reloj central en el SCN. Caso contrario, la
alimentación restringida afecta predominantemente a los relojes
periféricos, sin afectar al SCN.
La disrupción de los ritmos circadianos
ha sido asociada a diversas patologías y diferentes zeitgebers modifican el riesgo de sufrir muchas
enfermedades modernas. En el próximo post explicaré un poco acerca de este
tema, la influencia de la composición de la dieta, así como los factores de
riesgo asociados a un desfase de los ritmos circadianos y desarrollo de
enfermedad.
Referencia base
Froy O. Metabolism
and circadian rhythms--implications for obesity. Endocr Rev. 2010 Feb;31(1):1-24







